En 1983, la tranquila vida del joven Samuel López, un pastor de 18 años, cambió drásticamente al descubrir un tesoro arqueológico en una granja familiar en Carranque, España. Este hallazgo no solo transformó su vida, sino que también puso a Carranque en el mapa arqueológico mundial. En un caluroso día de julio, López encontró los restos de una magnífica villa romana que había permanecido oculta durante siglos.
Samuel López, acostumbrado a encontrar fragmentos de cerámica y objetos metálicos antiguos mientras ayudaba a su padre en la granja, no esperaba lo que descubrió ese día. Al remover la paja y escarbar el suelo con su vara de pastor, López se topó con mosaicos elaborados, revelando partes de una opulenta finca romana. Emocionado, llamó a sus hermanos para ayudarlo y pronto una serie de mosaicos intrincados comenzaron a emerger.
El descubrimiento llamó la atención del Museo de Santa Cruz en Toledo, y tras las primeras investigaciones, los arqueólogos confirmaron que bajo las tierras de cultivo de la familia López yacían los restos de una lujosa villa romana del siglo IV. La villa, denominada Villa Maternus por una inscripción hallada en el umbral, incluía impresionantes obras de arte que representaban escenas mitológicas, como el mosaico de Oceanus con su larga barba ondulante.
Fuente: El Imparcial

