Ayer, en México, tuvimos la oportunidad de disfrutar de la tan esperada película sobre el intrigante general y político Napoleón Bonaparte, dirigida por Ridley Scott. Sin embargo, la experiencia nos dejó con una sensación confusa, ya que no logramos identificar qué le falta a la película para alcanzar o incluso superar las cinco estrellas, como suele ocurrir con las obras históricas de Scott.
La película, respaldada por destacados actores como Joaquin Phoenix en el papel de Bonaparte, una excelente ambientación, y una banda sonora a la altura de las grandes obras de Scott, presenta batallas épicas y revela el lado humano del general. Entonces, ¿qué es lo que falta? ¿Por qué experimentamos un vacío?
A pesar de contar con una secuencia cronológica que sigue las batallas más icónicas de Napoleón, resulta difícil comprender su ascenso sin un contexto biográfico sólido. La película parece más bien una serie de momentos relevantes de la vida de Napoleón superpuestos y abordados de manera superficial.
El comentario generalizado del público indica que la película empezó a cautivar y tomar forma en la última media hora. Aunque tiene una duración de más de dos horas, la audiencia aún no se acostumbra a la rapidez con la que se desarrolla la trama «histórica», similar a lo que sucede en otras películas como «El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada» del director Guy Ritchie, por ejemplo.
Al parecer, Apple no logró cumplir con las expectativas con esta producción. Quizás debería diversificar sus elección de directores, explorando propuestas y visiones diferentes de cineastas jóvenes en lugar de apostar exclusivamente por cineastas más experimentados.
Fuente/ El Imparcial

